Mañana empiezo

Hoy cojo yo las riendas de este blog para contarte mi historia. Empiezo por el principio, presentándome. Soy Marina, vivo en Vigo y soy madre de tres niños aún pequeños. Entre cuidar de los peques, trabajar más horas de las que debería e intentar tener algún momento para mi sin mucho éxito los días pasan con una misma sensación, ¡no me da la vida, no me llega el tiempo!

Continuando en modo sincero, aunque me desvivo por los míos la verdad es que nunca me ha entretenido cuidarme, ni siquiera de jovencita aunque en esa época todo pesaba menos y se disimulaba más. La dejadez es mi gran aliada y soy más de comerme una tortilla que parecen dos o cualquier procesado, mientras me veo un capítulo de cualquier serie de Netflix (o la temporada entera…), en esas eternas noches a la espera de las llamadas sucesivas de los peques por “mami agua, mami hay un monstruo, mami pis…,”.

Pasa la noche y con el día los remordimientos se apoderan de mi, sobre todo cuando veo como la ropa se cobra la factura en cm de tela que cada vez más faltan. Al final pese a los remordimientos sigo igual, soy de esas que deja lo de empezar la dieta y el ejercicio hasta el lunes siguiente. ¡Ya sabes a qué me refiero! 😉 Ese lunes nunca llega…

Y con este ritmo de vida, ahora me es completamente imposible (o eso me repito para sentirme menos culpable). Voy jugando al Tetris con las horas intentando encajar cada minuto y, cuando algo parece que va a conseguir deshacer ese puzzle, mi mal humor aflora.

Esto me pasó en el Centro Comercial Gran Vía de Vigo el otro día o, mejor dicho, estuvo a punto de pasarme… Resulta que cuando accedía para llevar a los niños a la Kids Zone… ¡sorpresa! Están en obras. Vale que se trata de una reforma para contar, por fin, con dos ascensores enormes que nos vienen de perlas, pero no tenía el día como para semejante noticia.

Así, cuando estaba a punto de empezar a maldecir a diestro y siniestro, me di cuenta de que las obras no captan mi atención, ahora el centro comercial se ha convertido en un gran gimnasio que puedo utilizar mientras dure este período. Vamos, que no hay mal que por bien no venga.

¿Que el ascensor no está activo?, puedo a bajar por las escaleras a paso ligero. Es decir, que puedo arañar esos segundos que me faltan y conseguir ponerme en forma (con el mínimo esfuerzo posible, tampoco nos pasemos) mientras voy a hacer la compra al súper o de rebajas ahora que empiezan, por ejemplo. Un nuevo mundo de posibilidades se ha abierto ante mi y de esta no pasa: este año sí conseguiré llevar a cabo mi particular operación bikini, bueno bikini, bañador o lo que me echen, pero de esta me pongo en forma sí o sí.

Ojo, no solo han convertido el Centro Comercial en un particular gimnasio, si no que una vez al mes, también darán clases de yoga, GAP, etc. En definitiva, clases gratuitas y compatibles con esta vida de madre todoterreno.

¡Qué emocionada estoy! Hasta me he fijado unos objetivos bien concretos por eso de que hay que ponerse metas pequeñas:

  • Conseguir bajar las escaleras de Gran Vía de Vigo en 3 minutos, batiendo mi récord personal; de subirlas, de momento, ni hablamos.
  • Cambiar Netflix por una de las clases del Centro Comercial una vez cada quince días; eso sí, luego habrá que compensar con una buena merienda de bollería.
  • Conseguir dar una clase de zumba sin parecer un pato mareado.
  • Hacer 10 abdominales todos los días antes de ir a Gran Vía de Vigo; eso sí, sin levantarme del sofá.

Hoy mismo me pongo a ello… O, mejor, mañana. Tampoco hay tanta prisa 😀

¡Nos vemos en la siguiente entrada! #hoySÍqueEmpiezo

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